Frank Martínez Andújar
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Frank Martínez Andújar
.....fiesta
de ritmos y color
Periódico:
El Vocero
Miércoles
29 de Diciembre 1999
No es que pintar le resulte un martirio, pero cuando Frank Martínez Andújar
lo hace no se divierte. Es un
parto, una entrega, una pasión y una mezcla de sentimientos que lo puede llevar
a estados depresivos y a procesos agotadores.
Para él, pintar es una búsqueda incesante.
Una pregunta que lanza al aire y debe asegurarse de que escucha la
pregunta. “Cuando pinto, una de las preocupaciones más grandes poder
entender el papel mío en esta existencias.
Y poder sobrellevarlo la mejor manera posible, conociéndome a mí mismo
e integrándome al mundo universal. Es
algo bastante complejo”, dice.
Con más de 15 años exhibiéndose en y fuera de la Isla, su obra se ha
distinguido por complementar su tendencia figurativa con la abstracción.
Colores brillantes, brochazos llenos de energía, encuentros explosivos
de textura. Estos trazos son parte
de su obra más reciente “Festivo”, que se presenta desde el mes pasado en
la Galería Girasol, ubicada en el Montehiedra Twon Center en San Juan.
Su exhibición reúne 15 obras en el óleo y acrílico pintadas sobre
lienzo. ¿El tema que los une? La
época. Pura Fiesta de formas y música.
Pero también, la paternidad y la maternidad.
“Los pleneros,” “El trompetista”, “Reina de corazón”,”El
saxofonista”, “El clarinetista”, “El pianista”, “Lactando”, “El
vibrafonista”, “Dueto”, “La clase de violín”, “El flautista”,
“Festivo I”, “Festivo II”, “Festivo III”, y “Festivo IV”, son las piezas creadas por este artista boricua, también músico
aficionado.
De su colección prefiere “Reina de corazones”, en la que conjuga la
abstracción y la figuración con imágenes eróticas.
“Se resaltan las parte de una mujer, pero con una visión muy
respetuosa” explica el pintor. “Aquí
juego con un balance”.
Arte y música son el vocabulario esencial del artista. “Una cosa enriquece a la otra. El color, los cambios armónicos. Cuando el pintor utilizo música todo el tiempo. Escucho jazz latino y eso puede ver en el colorido de mis piezas. Pero de las dos, la pintura la tomo con más seriedad. La música es un esparcimiento y el arte es parte de una investigación personal”, resume.
A diferencia de otros trabajos plásticos, con “Festivo” el artista
se ciñó a un tema a la hora de pintar. “Por
lo general, entro todos los días al taller y no sé lo que voy a hacer.
La figura va evolucionando en mis trabajos”, explica el boricua.
En su obra más reciente llama la atención la energía de las figuras
humanas, que parecen moverse con sus largas cabelleras eléctricas pintadas en
negro y azul. “En ellas se integran una mancha de brochazos suelto y
mucho ritmo”, dice el artista, tan melenudo como figuras en el lienzo.
Pero según explica, los verdaderos protagonistas de “Festivo” son
los instrumentos musicales. Ellos
son la imagen central de sus cuadros, en los que cada sujeto parece encontrar su
propia fuerza en ellos. Este
aspecto festivo procede directamente de su ambiente familiar, donde las
reuniones entre amigos es práctica común.
“En mi casa siempre hay ‘bayú’ y bohemias diferente a la de los años
50, que le encantaba el vino y el humo. Las
nuestras son gente sana. Es más
cerebral que de humo”.
Además de pintar en lienzo, el artista trabaja serigrafías y modelados
en bronce en su taller. Por allí
pasa casi todo los días-menos los domingos que son para la familia-para pintar.
Y según reitera, su trabajo es un encuentro intimista consigo mismo.
“Mi obra sabe más de mí que yo mismo”.
“Tal vez mi obra refleja un hombre más apasionado que lo que vivo
realmente. Es una ficción, un
universo que he creado...Ahí no tengo inhibiciones.
Soy como soy en la vida real sin pensar en el qué dirán de la gente o
lo que piensen mis hijos de mí. Todo
ese tipo de cosas...”